Y llega ese punto cuando estás en el proceso de decir algo y te das cuenta de que la otra persona no quiere escucharte, o escucharlo, aunque en este caso, viene a ser más o menos lo mismo. Y entonces pensás: "Bueno, la verdad que nadie me preguntó." Y por un efímero momento te enoja un poco, éso de que bueno, "te escucho si me gusta lo que decís y sino, no" y pensás: "Son todos iguales de hipócritas." Pero después, ahondando más en los pensamientos, y considerando las cosas más serenamente, llegás a concluír que ¿para qué carajo le vas a decir algo así? Al final, no va a poder hacer nada al respecto y lo único que lográs es prodrirle un poco más la cabeza al otro, y al vicio.
Y bueno, ahí siempre vuelvo a la idea principal, ésa de que es mejor guardarse la mierda para uno solo y con los otros hablar de cosas más alegres y más ajenas; y me empiezo a sentir para la mierda por todas aquéllas personas a las cuales alguna vez he torturado con mis mambos, y que irónicamente, son las que más quiero...
Mi mente es tóxica, para mí y para otros. Mejor proteger a los demás mientras pueda, ¿no?
Total, hablar nunca curó nada.
1 Mensaje(s):
A mi me pasa eso justo ahora, iba a decir muchas cosas que me molestaron, pero para qué? Se que es malo guardarse eso, porque me hace mal a mi, pero no quiero arruinarle la felicidad a nadie u.u
Y es verdad, tal vez las cosas no cambien, o pueden cambiar, pero para mal.
¡Saludos!
Publicar un comentario en la entrada